Día Mundial del Desarrollo Rural: ¿Cuándo es y por qué se conmemora este día?
Las zonas rurales forman parte esencial del presente y del futuro de la sociedad. En ellas, se conserva la biodiversidad, se cuidan los recursos naturales, y se generan oportunidades laborales que pueden contribuir a un desarrollo más equilibrado y sostenible.
El Día Mundial del Desarrollo Rural reconoce ese papel y pone sobre la mesa la importancia de seguir impulsando territorios más conectados, resilientes y capaces de ofrecer nuevas oportunidades. Para ello, aspectos como la innovación, el empleo local, la mejora de servicios o la protección del entorno son cada vez más importantes.
¿Cuándo es el Día Mundial del Desarrollo Rural?
El Día Mundial del Desarrollo Rural se celebra cada año el 6 de julio. Así lo estableció la Asamblea General de las Naciones Unidas para destacar la importancia del desarrollo rural en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La fecha busca dar visibilidad a estos territorios y recordar que su desarrollo es clave para construir un futuro más equilibrado, con más oportunidades para las personas que viven y trabajan en entornos rurales.
¿Desde cuándo se conmemora este día?
El Día del Desarrollo Rural fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/78/326, adoptada el 6 de septiembre de 2024. En ella se declara el 6 de julio como fecha internacional para reconocer la importancia del desarrollo y la transformación rural.
La iniciativa fue impulsada y presentada por un grupo de países liderado por Bangladés en el marco de la Asamblea General de la ONU. Su objetivo es promover una mirada integrada del desarrollo rural, teniendo en cuenta sus dimensiones económicas, sociales y ambientales.
¿Por qué es importante seguir impulsando el desarrollo rural?
El desarrollo rural no es solo una cuestión geográfica. Está relacionado con la calidad de vida de las personas, la generación de oportunidades, la protección del entorno y la capacidad de construir territorios más equilibrados y sostenibles.
Según Naciones Unidas, casi la mitad de la población mundial vive en zonas rurales, muchas de ellas vinculadas a actividades esenciales como la agricultura, la gestión del territorio o el cuidado de los recursos naturales.
Seguir impulsando el desarrollo rural es importante porque permite avanzar en ámbitos clave:
- Oportunidades económicas y empleo local: favorece el emprendimiento, la formación profesional y nuevas actividades vinculadas a la sostenibilidad, la gestión forestal, la energía, el turismo responsable o los servicios de proximidad.
- Seguridad alimentaria y gestión del territorio: las zonas rurales desempeñan un papel esencial en la producción de alimentos y en el mantenimiento de recursos como el suelo, el agua o los bosques.
- Biodiversidad y sostenibilidad: el medio rural es clave para conservar ecosistemas, recuperar espacios naturales y promover una relación más equilibrada con el entorno.
- Conectividad e innovación: mejorar el acceso a infraestructuras, servicios y herramientas digitales puede abrir nuevas posibilidades de trabajo, educación y emprendimiento.
Por eso, invertir en desarrollo rural significa también apostar por la cohesión territorial, la resiliencia de las comunidades y un modelo de progreso que tenga en cuenta tanto a las ciudades como a los pequeños municipios.
El futuro del desarrollo rural
El futuro del desarrollo rural pasa por combinar tradición e innovación. Los territorios rurales cuentan con recursos, conocimiento y capacidad para contribuir a algunos de los grandes retos actuales, desde la transición energética hasta la protección de la biodiversidad o la generación de empleo verde.
Para avanzar en esa dirección, será importante impulsar proyectos que integren la dimensión económica, social y ambiental. Iniciativas capaces de crear actividad en el territorio, formar a nuevos profesionales, mejorar la conectividad y promover un uso responsable de los recursos naturales.
Así, el medio rural puede consolidarse como un espacio de oportunidad: más conectado, más resiliente y con un papel activo en la construcción de un futuro sostenible.
Motor Verde: reforestación, empleo y formación
Una forma concreta de impulsar el desarrollo rural es promover iniciativas que generen impacto positivo en el territorio. En esta línea, Fundación Repsol desarrolla Motor Verde, un proyecto desarrollado junto a su participada Grupo Sylvestris, para impulsar la reforestación en España y Portugal generando oportunidades de empleo local e inclusivo.
El proyecto conecta con el desarrollo rural desde una triple impacto:
- Impacto medioambiental: recuperación de terrenos baldíos o afectados por incendios mediante la plantación de especies autóctonas, favoreciendo la biodiversidad y la creación de nuevos bosques.
- Impacto social: impulso de formación y empleo local, especialmente en actividades vinculadas al sector forestal.
- Impacto económico: generación de actividad en el territorio a través de la gestión, mantenimiento y desarrollo de los proyectos de reforestación.
Así logra plantear la reforestación como una herramienta con impacto en el entorno natural, pero también en las personas y en la actividad de los territorios donde se desarrolla.
Formación para impulsar el empleo y el desarrollo local
La formación es una parte clave de Motor Verde, ya que permite mejorar la empleabilidad y reforzar las capacidades profesionales vinculadas al territorio. Esta línea de trabajo se desarrolla a través de programas orientados al empleo y a la dinamización local.
Por un lado, Motor Verde ha impulsado en el último año 6 programas de formación para el empleo, centrados en competencias digitales, transversales y emprendedoras. En total, han permitido formar a más de 800 personas y sumar más de 6.000 horas de formación.
Por otro lado, el proyecto ha desarrollado un programa de dinamización local en Grandas de Salime (Asturias), con talleres de sensibilización medioambiental dirigidos a distintos grupos de interés del territorio. Esta iniciativa ha contado con más de 30 personas formadas y más de 200 horas de formación.
De esta forma, Motor Verde conecta la restauración ambiental con la formación, la empleabilidad y la participación local, reforzando su contribución al desarrollo de los entornos rurales.